Desprecio, eso es lo que siento por la sucia sociedad. Siento desprecio por mí mismo al recordarme como parte de ella. Una náusea sube por mi esófago, desde mi estómago que sólo habla en mi nombre si la bilis llega a mis labios mezclándose con la saliva con la cual escupo sobre la sociedad y sobre mi mismo,duchándome con ensalivados jugos gástricos que solo se me podrán ser limpiados en algún patio del Hades. Soy mi sol, centro, epicentro, y circuncentro ; superior a todo lo que gira a mi entorno y todo gira entorno mío. Sol iluminado por sus propios rayos de luz que a su vez limpian a toda la mierda de mi entorno que Robert de Niro no pudo limpiar.
Una gran náusea clava mis rodillas en el suelo haciéndome postrarme hacia mi mismo en espera de una cura providencial, lluvia llamada Travis que no se atendrá a las marcas de sangre de cordero en las puertas de ningún hogar, o puede que toda la plaga que me rodea sea una plaga enviada por Gheová, o al menos así lo diría de ser cristiano o judío. Estos últimos al menos son suficientemente humildes de no comer cerdo, por lo menos no son canivalistas.
Sigo de rodillas, pues me vuelve la repetida e intermite náusea provocada por el conflicto de ser superior al grupo y formar parte de él, en un mundo en el que nadie me comprenderá.
sábado, 10 de noviembre de 2007
Odio
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